El Candil en la Alcachofa (Cuentos Encandilados de Verano)

01bb82b4-82b2-11df-acc7-002185ce6064_26Antaño nuestros abuelos contaban historias al caer la noche, en sus patios y corralas o al fresco de la calle. Los niños se acurrucaban en el bordillo de la acera, los mayores en sus bancos y sillas de mimbre, y sobre el rumor de los grillos tronaba la voz cazallera del Hombre del Saco, cantaba la Gallina Marcelina y todos gritaban del susto cuando el difunto ¡TAN, TAN! tiraba de la sábana de María y decía: ¡Maríaa, dame la asaduraa que robaste de mi sepultuuraaa!

Cada vecino tenía algo que contar y lo contaba naturalmente, con más o menos arte y desparpajo, para colmar esa sed tan humana, elemental y antigua de escuchar y contar historias.

En el verano de 2015 varios amantes de los cuentos soñamos con reinventar estas veladas callejeras. Y nos fuimos al Retiro con la gente, con las ganas, con los cuentos, con un cartelón de colores y un viejo candil de hojalata con su mecha de algodón mojada en parafina, que es un humilde homenaje a los abuelos de antaño.

00 colocando cartelEl viernes 17 de julio encendimos el candil para nuestra primera velada en la Fuente de la Alcachofa, y así nacieron los Cuentos Encandilados: para encantar las noches de verano de Madrid y volver a derramar historias en la plaza pública, en un escenario simple, abierto a todo el que quiera contar y escuchar historias.

Y es que los cuentos para adultos vivían en las tabernas, cafés y librerías los meses de lluvia y frío, pero se iban de vacaciones tras los fuegos de San Juan, dejando a Madrid sin cuentos y a los cuenteros sin tablas. Pero en aquella primera velada los cuentos empezaron a quedarse para revolotear alrededor del candil.

Los Cuentos Encandilados son historias para adultos porque los niños ya aprecian los cuentos. Para los mayores hay un rico repertorio que muchos ni se imaginan, y por eso les contamos. Cuentos populares y “de autor”, anécdotas personales e historias recogidas a pie de calle, que como dice el “contacontos” gallego Celso Fernández Sanmartín, no hay necesidad de ir a buscar a ningún libro. Queremos despertar en los adultos el gusto por las historias de viva voz, e invitarles a seguirlas a sus guaridas de invierno.

2 velada¿Y los narradores de estos cuentos? Nos hemos mezclado de todas las cepas, para formar un elenco multicolor con muchas voces y maneras de contar. Porque lo que queremos es aprender, compartir y experimentar contando. Por eso hay Encandiladores nuevos y veteranos, jóvenes y mayores, preparados y espontáneos, autodidactas y formados por maestras y maestros tan diversos como Victoria Siedlecki y la Escuela de Cuentacuentos, Hector Urien , Celso Fernández Sanmartín, Francisco Garzón Céspedes, Magdalena Labarga , Mar Amado, AEDA y un largo etcétera, pues nuestro número crece y se desparrama en cada velada con la alegría de un árbol cargado de frutos.

Para los narradores en ciernes era también esencial tener espacios permanentes donde coger tablas delante de un público, que es la única manera coherente de formarse en el arte de narrar. A lo largo del año hay pocas oportunidades para los noveles de contar sobre escenarios, por eso decidimos crear nosotros mismos una ocasión semanal de entrenarnos libremente.

00 cae la nocheCon el vaivén de paseantes, nuestras veladas no son como las sesiones invernales de taberna o café-libro, donde el público se compromete para toda la contada. La calle es libre: la gente para, escucha un rato y sigue paseando. La calle nos invita a ser flexibles con los tiempos y el número de narradores, y a jugar con las sorpresas: el viento que sacude el cartelón, los aspersores que salpican sin aviso, la chica sordomuda que traduce un cuento al lenguaje de signos, los patinadores con sus bafles, el borrachín de bastón y traje blanco que grita: ¡Lo más importante en la vida es el amor y la libertad!

Al aire libre además el sonido se disipa y la voz se hace pequeña. Contamos sin micro y de viva voz para robustecerla. Así contaban nuestros abuelos, y así se contaba y se sigue contando en la plaza pública.

Y como criaturas de airosa ante el peligrore libre iremos mutando con las estaciones, con los días que se acortan, las noches que se alargan, las nubes que se agrisan, la hora cambiante del cierre del Retiro y el comienzo de la temporada anual de cuentos para adultos en librerías, tabernas y cafés-libros. Por eso a partir de octubre cambiaremos el día y hora de los Cuentos Encandilados. Será más temprano para no coincidir con las contadas profesionales de nuestros compañer@s, y será probablemente en fin de semana, para no tropezar con horarios laborales y escolares y poder seguir contando y escuchando.

Queremos dar las gracias a las maestras y maestros que alientan en sus talleres el amor por las historias. Por la oportunidad que nos brindan de hacer familia. Por mantener vivo el arte y oficio de contar no solo en sus espectáculos, sino en su compromiso de formar e impulsar voces nuevas.

Gracias a las Encandiladoras y Encandiladores que animan estas veladas con sus ideas e historias, y a los oyentes sentados y de a pie sobre el asfalto de la Alcachofa. Si nuestro número crece cada viernes es porque la necesidad de contar historias es tan elemental como el deseo de escucharlas.

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Gracias por la inspiración a todos los que encantan con historias las calles del mundo: en el Chorro de Quevedo, en Ciudad Salitre, Usaquén y el Parque Lourdes de Bogotá, en el Parque de la Música en Ibagué, en la Universidad de Antioquía en Medellín, en La Dominguera Cuentos Al Aire Libre de Valparaíso , en el Parque del Caballito de Caracas, en el Hyde Park Storytelling de Austin, Texas, en la Plaza de Yamaa el Fna de Marrakech…

Os esperamos todos los viernes de julio, agosto y septiembre en la Fuente de la Alcachofa del Parque del Retiro, a las 9 y 30 de la noche…

Porque el candil candilón, cuenta los cuentos al caer el sol.candil y judias

Marian Colina (Encandilada)